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ACTIVIDAD.FICHA DE COMPRESIÓN AUDITIVA
La
Cenicienta
Había una vez una joven muy hermosa de piel rosada, pelo castaño y
ojos azules, que vivía en una preciosa mansión de un lejano Reino. Tras morir
su padre, tuvo que compartir su casa con su orgullosa madrastra y sus dos
envidiosas hermanastras, a cual más fea. La joven era quien hacía siempre todo el trabajo de casa y como sus vestidos estaban siempre manchados de ceniza todo el mundo la
llamaba Cenicienta.
Un día llamó a la puerta un mensajero
del Rey para entregar una invitación de Palacio. Se iba a celebrar un gran
baile en Palacio y todas las jóvenes casaderas del Reino estaban invitadas.
- ¿Eso me incluye a mí?-
Preguntó Cenicienta a su madrastra.
- ¡No Cenicienta! ¡Hay
tantas cosas que hacer en casa que no tendrás tiempo para ir al baile!
Cuando llegó el día del baile
Cenicienta no pudo evitar romper a llorar al ver como su madrastra y sus dos horribles hermanastras se iban para el baile. Pero de pronto se le
apareció su hada Madrina que le dijo:
-¿Qué te pasa
Cenicienta?-¿Te gustaría ir al baile, no es cierto?
-¡Ay, sí!, -dijo
Cenicienta suspirando.
-¡Bueno, cómo eres una
buena chica yo haré que vayas al baile!
Y con su varita mágica
el Hada Madrina transformó a Cenicienta en una joven elegante:
·
A sus dos amigos
ratoncitos, Robert y Gus, los convirtió en dos preciosos caballos blancos
·
La calabaza más grande
del jardín se transformó en un elegante carruaje.
·
A su querido perro Bongo
le transformó en un apuesto cochero, moreno con rizos, ojos grandes marrones y un largo bigote.
·
Su vestido viejo y sucio
lo convirtió en un precioso vestido de fiesta azul brillante.
·
Sus zapatillas rotas las
convirtió en unos hermosos zapatos de tacón de cristal
Cenicienta llena de felicidad, se montó en el carruaje para marchar a Palacio, pero antes de irse le dijo el Hada Madrina:
-
Recuerda Cenicienta, tienes
que volver antes de que el reloj de Palacio den las doce campanadas. Después de
las doce, todo volverá a ser tal y como era.
Cuando Cenicienta entró en la sala de
baile del Palacio Real todos los invitados se quedaron sin palabras. El príncipe, un apuesto joven, alto moreno y de ojos verdes, se enamoró de Cenicienta nada más verla. Estuvieron bailando toda la noche hasta que el
reloj de Palacio dio la primera campanada de las doce.
Entonces Cenicienta salió corriendo sin
dar ninguna explicación. Atravesó el salón , bajó las
escaleras de la entrada y finalmente se montó en el carruaje de vuelta a casa. El príncipe no logró
alcanzarla pero allí, en uno de los escalones de la escalera de Palacio, encontró uno de los zapatitos de Cenicienta. Así que para conseguir volver a
verla ideó un plan. Prometió casarse con la joven del Reino que
pudiera calzarse ese pequeño y hermoso zapato de cristal.
Todas las jóvenes del Reino se fueron
probando aquel pequeño zapatito pero a ninguna le quedaba bien. Hasta
que llegaron a la casa de Cenicienta. Sus hermanastras intentaron calzarse el
zapato una y otra vez pero sin éxito. Entonces llegó el turno de Cenicienta. ¡El
zapato le quedaba perfecto!
Así que el Príncipe se casó con
Cenicienta y fueron felices y comieron perdices.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
Fin

